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março 05, 2017

Coro de los ahorcados






Circe de Cortázar inicia com uma enigmática frase de Dante Gabriel Rossetti, excerto de The Orchard-Pit. Saudades de adolescência que me visitam, vinte anos depois, nas palavras de Gonzalo Rojas. A vida como essa longa caminhada até o ossário da humanidade.

Saibam jovens amantes do nó que vos aperta o pescoço!  






Coro de los ahorcados 

Si habéis visto una alcoba,
y en ella un lienzo frígido, y a vuestra novia en él,
envejecida y seca por el mórbido estío,
y el vidrio del terror os corta la mirada;
oh ciegas criaturas ved nuestra cabellera
morada por el nudo. Tocad nuestra garganta
besada por el nudo.
Arrancadnos la lengua.

Si habéis sido testigos
de ese vaho que todo lo suaviza y lo pudre
en alcobas de negro terciopelo,
cuando ante vuestros ojos se os escapa el origen,
y vosotros estáis inclinados y mudos
 oliendo alcohol divino, que es esencia materna,
de facciones hundidas, como él evaporadas;
oh sordas criaturas,
gustad, más que esa espuma, nuestra seca agonía
mordida por el nudo. Bebed de nuestra arteria
hinchada por el nudo.
Sufrid su lenta gota.

Si habéis tragado el vidrio
del estertor - la uña de lo blando y profundo-,
y madre y podredumbre son un mismo veneno,
y vosotros lloráis de haber nacido:
malditas criaturas,
miradnos suspendidos
entre el cielo y la tierra,
llenos de espasmo y semen para engendrar el odio
-hijo del nudo-: vednos coronados de asco.
Doblados a la nada por el nudo.

Si el huracán hambriento de vuestra dentadura
ha roído los huesos de la muerte sembrada.
Si habéis partido y vuelto
desde el vientre al sepulcro.
Y si ya el sobresalto vela vuestros sentidos
helados por la sátira de la risa postrera:
pérfidas criaturas,
despertad con nosotros
para reinar mil años por un instante frío
bajo el ojo infernal, que es el ojo del nudo.
Vivid de pie en el trono. 

Si no habéis perdonado
al Cadáver Supremo -el ladrón de la noche-,
su robo y su codicia. 
Si os habéis rebelado contra su mano augusta. 
Si viene vuestra hora;
ved cómo os crece un nudo 
alrededor del cuello, cada sol, corredizo.

La trampa bajo el trono,
el horizonte en ruinas;
arrugados, famélicos hasta la eternidad,
tocad dónde comienza vuestro nudo.

Oid crecer las flores debajo del patíbulo
regadas por el semen de la muerte.
Aventad sus semillas para que nadie sepa
dónde comienza el nudo.
Deshojad sus cenizas.

Oh ciegas criaturas.
El sol está morado.
La aurora es una farsa. Desconfiad
del nudo: centinela del gusano.


[Coro de los ahorcados, Gonzalo Rojas]